viernes, 9 de marzo de 2012

Maya

Dejando a un lado el hecho de que estaba corriendo como un imbécil a las tres de la mañana por calles deprimentes y vacías; no pude evitar apretar los dientes al pensar en Maya. Tenía ganas de verla, pero no eran las típicas ganas de siempre. Hoy iban más allá. No sólo buscaba ver sus ropa interior tirada en su habitación. Esa noche necesitaba más bien su calor. Ni siquiera quería que se quitará la ropa, aquello estaba de más y probablemente ella no lo entendiera.
Llegué a su portal y cuando su voz de niña me preguntó quién era, en un alarde de cursilería contenida solté un “Te necesito” que hizo temblar la poca dignidad que me quedaba. Ella se quedó callada y pude imaginarla al otro lado del telefonillo, descalza y con la mirada clavada en la pared azul de la entrada. Murmuró un pequeño “Sube”. Y pensé que aquello era todo lo que ansiaba escuchar aquella noche.
Entré bajo la punzante sensación que me provocaban sus pupilas clavadas en mi piel.
-Es tarde, Frank.- la pequeña silueta de su cuerpo cerró la puerta y se quedó plantada de brazos cruzados delante de mí. Con esa seguridad que tanto me gustaba. -¿Qué ocurre?
Me quedé callado, acobardado sin saber muy bien el motivo.
-¿Me podrías hacer un favor? No me hagas hablar, porque todo lo que pueda decir ahora no tendrá sentido.
No dijo nada y se alejó de mi con pasos largos. Perdí su pelo oscuro dentro de su habitación. La seguí. Ella no iba a juzgarme. Sin pensarlo dos veces me escondí debajo de su edredón. Lié mis piernas con las suyas y noté como sus dedos se enredaban en mi pelo. Poco a poco me volví a sentir vivo, mi corazón se acompaso con el suyo y se me cerraron los ojos. Nada podía hacerme sentir tan humano como ella. Era increíble la forma que tenía de desequilibrar mi vida en sólo dos exhalaciones. De poner puntos y comas a todos y cada uno de mis pensamientos. De calmarme por completo y hacerme parecer un poco menos inútil.
-Quiero dejar el mundo entero por ti.
Su risa se ahogó en mi hombro.
-Si que dices cosas sin sentido esta noche... Duérmete.