lunes, 23 de abril de 2012

Me pides rosas y después te largas con capullos


“¿Qué es un error? Yo no me muevo por premisas. Primero te hago el amor y luego decido si es un error” me dices entre caladas de mentiras.

Típico de señoritas como tú, en realidad nadie daría nada por ti, porque no lo vales… Te dedicas a encender niñatos mientras yo hago huecos en mi órgano preferido. Me basto con las manos cuando me faltas en las noches. Trago techo, como nunca, y decido que lo  mejor es vivir sin la certeza de que estás en la cama de cualquier imbécil que mañana no se acordará de ti.

Yo, por mi parte, me disfrazo de tarado para que me aceptes. Me enmascaro incluso delante de mi y, sinceramente, me doy pena. Me doy pena porque sé que sabes que me muero por tu piel. Que deshago nudos de dolor cada vez que me sostienes la mirada. Que sabes que siempre tendrás mi sonrisa al otro lado de tu mundo y, aún así, prefieres pasar las noches acariciando cabezas rapadas de gánsteres desahuciados. 

martes, 10 de abril de 2012

Nos sobran los motivos


Este adiós, no maquilla un "hasta luego".
Este nunca, no esconde un "ojalá".
Estas cenizas, no juegan con fuego.
Este ciego, no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo.
Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo.
Estas vísperas. son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre,
no voy a permitirle que taladre, 
un corazón, podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Este loco se va con otra loca.
Estos ojos no lloran más por ti.

No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón. Tan maltrecho y ajado. Que está cerrado por derribo. 
Por las arrugas de mi voz, se filtra la desolación de saber que estos son los últimos versos que te escribo. Para decir "Con dios".  A los dos nos sobran los motivos.