miércoles, 2 de mayo de 2012

El ventanillo se abría al cielo oscuro de la noche. La lampará encendida hacía más alto y más inmóvil a Román, sólo respirando en su música. Y a mí llegaban en oleadas, primero ingenuos recuerdos, sueños, luchas, mi propio presente vacilante, y luego agudas alegrías, tristezas, desesperación, una crispación impotente de la vida y un anegarse en la nada. Mi propia muerte, el sentimiento de mi desaparición total hecha belleza, angustiosa armonía sin luz.
Y de pronto un silencio enorme y luego la voz de Román:
- A ti se te podría hipnotizar...¿Qué te dice la música?
Inmediatamente se me cerraban las manos y alma.
- Nada, no sé, sólo me gusta...
- No es verdad. Dime lo que te dice. Lo que te dice al final.
-Nada.
Me miraba defraudado un momento. Luego, mientras guardaba el violín:
- No es verdad.


                                                                                                                                                        "Nada"

No hay comentarios:

Publicar un comentario