martes, 28 de junio de 2011

Nunca saber...

Ella duerme tras el vendaval, se quitó la ropa. Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad.
Dejarse llevar suena demasiado bien...

jueves, 23 de junio de 2011

Satélites de amplia trajectoria

El masoquismo llega a su fase culminante cuando surge el amor. Ya ves, agachas la cabeza, otra vez esperando que algo que no entiendes suceda. A que no te toque demasiado cerca la próxima bala, o al menos no se clave tan adentro. ¿Qué eres tú sin esa estúpida historia en blanco?

Tan dispares sentimientos, ¿sentimientos? No, más bien pensamientos de esos que surgen cuando bajas la guardia, cuando tu vecino cabrón aporrea su piano creyendo en su magnificencia inexistente. En ese mismo instante me imagino encerrada en un ascensor con la persona con la que menos y más ganas tengo de hablar. Mantenemos una de esas conversaciones que es mejor evitar. Mientras mantengo la sonrisa cortés y el tono educado en mis adentros se oye un "¡Cállate!" a gritos. Pienso en soltarlo y estampar su ojos contra el espejo. Quizá con un poco de sangre de por medio... Tal vez así dejara de mirarme con esa autosuficiencia. Me siento en el suelo y espero a que un equipo de vecinos infelices llamen a alguien que consiga sacarme de esa jaula. Me pone la mano en la rodilla. No me toques. No te aguanto. Pero antes de que pueda suspirar toda esa fachada se desvanece y caigo. A la mierda mi auto control.

Me levantó de la cama y se termina la función. Antes de bajar, sin embargo,  aporreo la pared con la esperanza de que mi Richard Clayderman particular se busqué otro hobbie más productivo.


El Arte, Escultura, Estatua, Obras De Arte, De Metal




martes, 14 de junio de 2011

Agosto es infinito sin ti

Dejo su tiempo y su copa a mi lado. Bajo los parpados hasta mis manos y callo, como tantas otras veces había callado. Sus silencios eran intensos, cargados de algo distinto, extraño... que en ocasiones se me antojaba desesperante, pero siempre mágico. Tal vez fuera su respiración, o tal vez mi cerebro algo trastornado.
Tiempo antes se había desabrochado la camisa y había lanzado la corbata a una esquina de la habitación. Decía que le oprimía la razón, que los hombres con corbata no sabían pensar.
Mientras tanto hacía bailar los hielos de su copa, con aquella elegancia insólita, despreocupada que siempre le seguía. Le observé, sus ojos verdosos y profundos vivían ocultos bajo sus pestañas. Sus labios carnosos se veían entreabiertos, esperando algo.
Había estado con su padre, aún conservaba aquella sonrisa irónica que tanto odiaba.
-¿En qué piensas?- soltó de repente.
-En todo un poco... en ti, en mi...
-¿Sabes que puedes pensar? En venir conmigo a brasil. ¿Vas a hacer que te ruegue mucho más? - hizo una pausa que me pareció eterna. -Te voy a echar de menos... ¿Quien cuidará de mi?
-Seguro que encuentras a alguien rápido, por ahí hay muchas chicas guapas que necesitan "cuidar" de alguien como tú. Y lo más seguro que mucho mejor que yo. Ya me entiendes... Además sólo será un mes.
Me levanté de aquel sofá y me acerque a la butaca donde él se estaba. Me senté en su regazó y me abracé a su cuello, me di cuenta de que nuestros rostros estaban  demasiado cerca y el magnetismo de sus ojos me atrapó una vez más.
Personas, Hombre, Mujer, Pareja, Blanco Y Negro

-Un mes es mucho tiempo sin ti.- casi  no le escuchaba. Su voz sonaba increíblemente lejana en mi cabeza, como si estuviéramos cada uno en un extremo del Sahará, como si estuviera a miles de quilometros.
Un gesto, sólo eso basto para que aterrizará. Para que sintiera de forma fuerte la calidez de su mano atrapando mis dedos.
-Ehh... ¿Dónde estabas?- me preguntó sonriendo.
-Creo que cerca de Tailandia.
-Estas loca.- y después soltó una carcajada, que voló por la habitación haciendo que pareciera menos lúgubre. Menos cargada de aquellos vestigios de cordura que emanaba mi hermano mientras estudiaba allí.
Sonreí sin poderlo evitar y me escondí en el hueco de su cuello.