jueves, 12 de enero de 2012

Días

Ella se giro hacía mi y simplemente sonrío. Pero lo hizo como si no me hubiera visto en un millón de años. Y me volvió loco, porque al fin y al cabo la vida es eso, sonreír y que te sonrían.
Y me abrazó. Y tuve que dejarlo todo en aquel maldito momento, tuve que olvidarme incluso de quien era para hacer hueco a su olor, a su piel. Para cerrar los ojos y aún así seguir viéndola. 
Después, como si de nada se tratase me beso en los labios y dijo algo así como "Hoy voy a empezar contigo el desayuno". 

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