lunes, 23 de enero de 2012

Muertes repentinas.


Alzó la mirada y clavó sus ojos verdes sobre los míos.
-¿¡Qué se supone que tengo que hacer!? ¡Joder! ¿¡Qué hago!? Pasarme la vida con una sonrisa idiota, esperando a que llegue el día en que te des cuenta de lo que siento por ti. De que cada vez que te marchas dejas un vacío horrible en mi vida, que no se llena hasta que vuelvo a oír tu voz. -esbozó una sonrisa amarga. -Lo siento pero no puedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario