-Me
voy a Alaska. Quiero irme lejos de todo. Quiero ir hasta el
quinto coño, para estar solo. O sea, sin un puto reloj, sin mapa,
sin hacha, sin nada... Para estar allí, de verdad, solo
yo. Con las montañas, los ríos, el cielo, los animales... y
participar de todo, de la naturaleza. ¡Como
un salvaje! Y viviré, disfrutaré de ese momento en un paraje y un tiempo especiales. Y
a lo mejor cuando vuelva puedo escribir un libro sobre mis viajes. Y
como huir de esta enferma sociedad. ¡La
sociedad! Porque ¿sabes lo que no entiendo? No
entiendo porque la gente, porque todas las putas personas tratan tan
mal a los demás. Y tan a menudo, joder... No le encuentro ningún
sentido a la condena, el control, todo eso...
+Creo
que te equivocas. Es un error obsesionarse demasiado con esas cosas.
Alex, eres un joven extraordinario, un joven sensacional. Pero no
olvides esto: ¡Eres muy joven! ¡No puedes estar avivando el fuego
continuamente! A veces hay que fluir...
-Wayne,
¿de qué demonios hablas?
+¿Qué?
Hablo de avivar el fuego. Intento explicarte como dominar el fuego
interior.
-¿Quién
eres tú para darle consejos a nadie?
+Bien.
Me presentare, soy el señor feliz. ¿Vale? Y
el señor feliz a veces da consejos. Y a veces el señor feliz...
bueno, el señor feliz siempre es feliz.