sábado, 11 de febrero de 2012

Hacía rutas salvajes


-Me voy a Alaska. Quiero irme lejos de todo. Quiero ir hasta el quinto coño, para estar solo. O sea, sin un puto reloj, sin mapa, sin hacha, sin nada... Para estar allí, de verdad, solo yo. Con las montañas, los ríos, el cielo, los animales... y participar de todo, de la naturaleza. ¡Como un salvaje! Y viviré, disfrutaré de ese momento en un paraje y un tiempo especiales. Y a lo mejor cuando vuelva puedo escribir un libro sobre mis viajes. Y como huir de esta enferma sociedad. ¡La sociedad! Porque ¿sabes lo que no entiendo? No entiendo porque la gente, porque todas las putas personas tratan tan mal a los demás. Y tan a menudo, joder... No le encuentro ningún sentido a la condena, el control, todo eso...

+Creo que te equivocas. Es un error obsesionarse demasiado con esas cosas. Alex, eres un joven extraordinario, un joven sensacional. Pero no olvides esto: ¡Eres muy joven! ¡No puedes estar avivando el fuego continuamente! A veces hay que fluir...

-Wayne, ¿de qué demonios hablas?

+¿Qué? Hablo de avivar el fuego. Intento explicarte como dominar el fuego interior.

-¿Quién eres tú para darle consejos a nadie?

+Bien. Me presentare, soy el señor feliz. ¿Vale? Y el señor feliz a veces da consejos. Y a veces el señor feliz... bueno, el señor feliz siempre es feliz. 



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